Seseo y ceceo en España y América
El seseo es una realización que caracteriza a Andalucía e Hispanoamérica hoy y que hunde su raíces en una realización endonaromativa del español nacida en la Península Ibérica y que caracterizó a la llamada norma sevillana.
En Andalucía y en algunas escasas zonas americanas se realiza también el ceceo.
Las diferencias de esta norma se centran en la pronunciación y afecta fundamentalmente a las consonantes y sobre todo a aquellos procesos que se estaban desarrollando a finales de la Edad Media y aún no tenían una única solución.
El seseo y el ceceo
El Diccionario Panhispánico de Dudas los define así:
seseo: «Consiste en pronunciar las letras c (ante e, i) y z con el sonido que corresponde a la letra s; así, un hablante seseante dirá [serésa] por cereza, [siérto] por cierto, [sapáto] por zapato»
ceceo: «Consiste en pronunciar la letra s con un sonido similar al que corresponde a la letra z en las hablas del centro, norte y este de España; así, un hablante ceceante dirá [káza] por casa, [zermón] por sermón, [perzóna] por persona»
Desde los primeros momentos de la aparición de este fenómeno, el seseo se identifica con el habla urbana de Sevilla y adquiere prestigio lingüístico.
El ceceo se extiende sobre todo por el campo y adquiere la connotación de rural y, además, se identifica con un defecto de articulación: el verbo medieval «zacear» significaba balbucir o ser algo tartamudo. Su difusión rural y el recuerdo de un defecto en la pronunciación hicieron que el seseo (la s como solución única) fuera considerado una alternativa más culta.
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