Conceptos básicos

Rasgos de procedencia andaluza en la variedad americana

por Eva Bravo

27 agosto, 2015
agosto 27, 2015


Las diferencias de la norma sevillana se centran en la pronunciación y afecta fundamentalmente a las consonantes y sobre todo a aquellos procesos que se estaban desarrollando a finales de la Edad Media y aún no tenían una única solución:

1. Seseo/ceceo

La realización en las hablan andaluzas de una única sibilante donde el castellano mantiene hasta hoy una distinción. De esta forma la distinción castellana entre casa (‘edificio para habitar’) – caza (‘acción de cazar’) podría tener dos soluciones:

  1. una realización única como /s/ (grafía s): casa, dando lugar a lo que llamamos seseo;
  2. una realización única interdental /›/ (grafía z o c+e,i): caza, fenómeno conocido como ceceo.

Desde los primeros momentos de la aparición de este fenómeno, el seseo se identifica con el habla urbana de Sevilla y adquiere prestigio lingüístico.

El ceceo se extiende sobre todo por el campo y adquiere la connotación de rural y, además, se identifica con un defecto de articulación: el verbo medieval zacear significaba balbucir o ser algo tartamudo. Así aparece recogido por Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática de la lengua castellana en 1492:

cecear: balbutio.

Su difusión rural y el recuerdo de un defecto en la pronunciación hicieron que el seseo (la s como solución única) fuera considerado más culto.

2. Yeísmo

La realización en las hablas andaluzas de una única palatal central /y/ (grafía y) donde el castellano tiene dos, una palatal central /y/ (grafía y ) y una lateral // (grafía ll): poyo (‘banco de piedra’)- pollo (‘cría de la gallina’).

Este es un fenómeno antiquísimo que hunde sus raíces probablemente en el romance hablado en Andalucía antes de la invasión árabe.

3. Debilitamiento de consonantes implosivas

  1. La /-s/ (final de sílaba) sufre un proceso de debilitamiento que origina realizaciones aspiradas [h] (mihmo, floreh) e incluso la pérdida total de la consonante: (s), do(s), etc. Pese a que la -s es también la marca de plural, no hay peligro en la comunicación ya que se ponen en marcha otros recursos para garantizar la comprensión de un plural (abertura de la vocal anterior, pronombres, numerales, etc.).
  2. La /- d/, que se realiza muy débil o se pierde por completo: ciudá(d) calidá(d), etc.
  3. Las consonantes líquidas /-r, -l/, que suelen tener como resultado la pérdida total en posición final de palabra colo(r), igua(l), mejo(r), come(r); en el interior de las mismas un proceso de neutralización con resultado vibrante, en la mayor parte de Andalucía: /-r/ – /-l/ > [-r], arma ‘alma’, arto ‘alto’, etc., aunque hay algunas zonas donde la solución es la lateral [l].Captura-de-pantalla-2015-07-17-a-las-23.15.41

Estos rasgos, junto a otras características articulatorias, fueron caracterizando el castellano que se hablaba en el sur de España y concretamente en el habla de Sevilla, ciudad que se convirtió centro cultural y prestigioso tanto desde el punto de vista:

  • a) cultural por la imprenta, el mecenazgo de lagunas familias y una floreciente literatura;
  • b) económico, como reguladora del comercio atlántico; y
  • c) social, ya que el habla de sus pobladores se convirtió en norma lingüística prestigiosa.

Esta norma se difunde fuera de las fronteras españolas hacia Canarias y América considerada como un modelo lingüístico de buen hablar y avalada por el renombre de sus colonos y de su empuje cultural. Así, los fenómenos que caracterizan esta modalidad entran en contacto con la lengua de otros peninsulares desde una posición de prestigio.

En próximas entradas comentamos otros rasgos de procedencia andaluza en la variedad americana.

 


Tags

Andaluz, Ortografía y pronunciación, Sociolingüística, Variedades del español


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