Vacilaciones de género en el español americano: historia, causas y ejemplos actuales
En todas las variedades del español —y muy especialmente en registros populares— surgen vacilaciones en la marca de género cuando los sustantivos no terminan en –o o –a. Palabras como radio, calor o azúcar se sienten ambiguas y alternan con su forma “discordante” (la radio / el radio, la calor / el calor).
1. Orígenes históricos y latinos
Algunas vacilaciones vienen de la herencia del neutro latino (arma, sidera, etc.), cuya transición al romance dejó huellas inestables en palabras acabadas en –e o en consonante.
2. Procesos populares de formación y flexión
- Adecuación genérica por analogía: se añaden sufijos o se modifica la terminación para “ajustar” el género según patrones familiares:
- antiguallo (en lugar de “antiguo”)
- hipócrito / hipócrita excesivamente marcado como hipócrita → hipócrita (popular)
- pleitisto, pianisto en vez de pianista, feminista
- Sustantivos postverbales: muchas formas verbales sustantivadas conservan género variable:
- el vuelto / la vuelto
- el llamado / la llamado
- Preferencias regionales:
- Colombia: en la costa se oyen la azúcar y la hambre, mientras en los Andes predomina el azúcar y el hambre.
- Chile: distinción semántica en el pelambre (‘pelaje’) vs. la pelambre (‘chismorreo’).
3. “Nosotros” en femenino: marca de solidaridad
En algunas regiones (p. ej., Argentina), nosotros se usa con concordancia femenina para incluir explícitamente a un grupo mixto o femenino:
“Nosotros estábamos desesperadas por conocerlo.”
“Las madres como nosotros…”
Este uso —quizá reforzado por la búsqueda de inclusión de género— demuestra la flexibilidad del pronombre en contextos coloquiales.
4. Influencia de las lenguas indígenas
- Paraguay (guaraní): la inestabilidad de género y número en guaraní propicia concordancias como ríos profundas.
- Zona andina (quechua): la ausencia de flexión de género en quechua lleva a hablantes bilingües a alternar el azúcar / la azúcar o ríos anchas sin error grave, sino por interferencia tipológica.
- Bolivia: encuestas recogen construcciones como “Le he pedido que me lo traiga, mi bicicleta” sin distinción de género en el pronombre relativo.
5. Connotaciones sociales y normativas
Más allá de factores de contacto o estratificación sociolingüística, la marca de género connota a menudo:
- Popularidad vs. cultismo: usar la radio es norma culta, mientras el radio se asocia a registros rurales o menos formales.
- Identidad regional: elegir un género u otro puede reforzar el sentimiento de pertenencia a una zona geográfica o social.
Sin embargo, desde un punto de vista gramatical e histórico, ninguna de estas formas “desconcordantes” es incorrecta per se. La norma del Diccionario Panhispánico de Dudas recoge y explica estos fenómenos como variantes legítimas dentro del español global.
Para profundizar:
Revisa la entrada correspondiente en el Diccionario Panhispánico de Dudas.
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- ¿Crees que la tendencia actual tenderá a estabilizarse en un solo género, o seguirá conviviendo la alternancia?
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