Tratamientos y fórmulas epistolares en la correspondencia americana del siglo XVI
Las cartas enviadas a las Indias en el siglo XVI no eran simples misivas: su forma interna refleja jerarquías, vínculos familiares y el pulso sociopolítico de la metrópoli y la colonia.
Desde el vocativo hasta el sobrescrito, cada elemento —incluidas las fórmulas de invocación y despedida— revela un universo de protocolo y pragmática epistolar.
Descubramos su estructura y cómo la Pragmática de 1586 transformó estos usos.
1. Esqueleto de la carta
- Cruz (invocación breve de “En el nombre de…”).
- Vocativo (“Muy Ilustre Señor…”, “A mi muy amado hijo…”).
- Texto (asuntos personales, peticiones o informes).
- Fórmula de despedida (exaltada y jerárquica en el XVI).
- Datación:
- Tópica: lugar de redacción.
- Crónica: día, mes y año.
- Fórmula de sometimiento (“Quedo de V.M. su humilde servidor…”).
- Validación: firma y, a veces, sello.
- Sobrescrito: dirección, con parentesco opcional (“A mi muy querido señor padre”).

2. El uso desmesurado de cortesías hasta 1586
Durante la primera mitad del siglo, excesos cancillerescos plagaban cartas e informes, llegadas incluso a debatirse en las Cortes.
Para atajar la vanidad retórica, en octubre de 1586 se promulgó la Pragmática de tratamientos y cortesías, que llegó a Indias en abril de 1587. Sus claves:
- Simplificar vocativos y despedidas.
- Regular títulos y jerarquías (nobleza, eclesiásticos).
- Permitir en lo privado la mención afectiva de parentesco.
3. Invocaciones: de la mesura a la abundancia
- Siglo XVI: escasas en lo privado, por ejemplo
- “Jesús” (María Díaz, 1577).
- Bendición breve en cartas conyugales.
- Siglo XVIII: proliferan para proteger la carta en su viaje
- “San Onofre te guíe”
- “Jesús, María y José… la guíen a mi hija”
Las invocaciones pasaron de un rasgo casi nulo en el XVI a un eco de oralidad en el XVIII.
4. Despedidas: pompa y posterior frialdad
- Hasta el XVII: fórmulas altisonantes sin atajar (“Nuestro Señor guarde a V.M. con acrecentamiento…”).
- Tras 1586: disminuye el tono exagerado en lo oficial, aunque persiste en documentación religiosa hasta el XVIII, luego renace con fuerza retórica.
5. Evolución del sobrescrito
- Siglo XVI: “A mi + adjetivo + sustantivo de parentesco”
- “A mi muy amado hijo”
- Siglo XVII: se simplifica a “A + Nombre”
- “A Ana Pacheco, mi mujer” (con aposición opcional)
Conclusión
La correspondencia colonial se configuró como un espejo de poder, afecto y protocolo. La Pragmática de 1586 marcó un antes y un después en su estilo.
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