La norma lingüística en la época del descubrimiento de América
En la Europa de Carlos I el español se erige como lengua de poder y prestigio. En torno al Emperador se articulan dos polos de autoridad lingüística —Sevilla y Madrid— que marcan la norma prestigiosa de la época y propulsan el castellano hacia América.
1. El entorno de Carlos I: un lenguaje de cortesanos y caballeros
- Cortesanos cultos
- Inspirados por Il Cortegiano de Baltasar de Castiglione, los hombres de la corte combinan la destreza militar con el cultivo de las letras.
- Garcilaso de la Vega (c. 1501–1536), “poeta y soldado” del Emperador, encarna el ideal del cortesano: habla refinada, estilo pulido.
- El Emperador como modelo
- Carlos I usa el castellano en actos diplomáticos y correspondencia internacional.
- Su idioma imprime carácter oficial al español, elevándolo por encima del latín en la práctica política.
2. Sevilla: la norma andaluza se convierte en estándar de ultramar
- Capital de comercio y cultura
- Con el monopolio del comercio con América, Sevilla despliega una vida económica y cultural vibrante: gremios, imprentas, tertulias.
- Características de la norma sevillana
- Entonación fluida y sociable, con rasgos innovadores en fonética y léxico.
- Prestigio social: hablar “a la sevillana” era sinónimo de modernidad y apertura al mundo ultramarino.
- Destino América
- Durante dos siglos (primero Sevilla, luego Cádiz) la flota de Indias despacha noticias, leyes y literatura en esta variante, que se exporta junto con colonos, funcionarios y misioneros.
3. Madrid: la norma administrativa se consolida junto al Tajo
- Traslado de la corte (1561)
- Felipe II fija la residencia real en Madrid, creando allí un nuevo centro cultural y burocrático.
- Rasgos de la norma madrileña
- Uso más conservador en documentos oficiales: habla “oficial” que marca la redacción de leyes, cartas reales y crónicas.
- Acento más marcado en la pronunciación de /s/ y /θ/, que definirá el estándar peninsular emergente.
4. Dos núcleos, un solo idioma global
La norma sevillana aporta frescura y expansión comercial, la madrileña aporta solidez administrativa. Ambas confluyen en América:
- Primeros pobladores aprenden el castellano andaluz en puertos y plazas.
- Funcionarios y clérigos implantarán paulatinamente los rasgos oficiales de Madrid.
- Mezcla gradual: surgen variedades americanas con elementos de ambos modelos, enriquecidas por el sustrato indígena.
Conclusión
El prestigio lingüístico del siglo XVI no fue obra de un único centro: Sevilla y Madrid tejieron, cada una desde su fuerza social, el tejido del español global. Entender estos orígenes nos ayuda a apreciar por qué hoy hablamos multitud de variantes que, sin embargo, comparten un tronco común.
🔍 Tu turno
¿Cómo crees que esos dos polos de norma influyen hoy en el español de América? ¿Notas rasgos andaluces o madrileños cuando viajas o estudias literatura colonial? ¡Comparte tus observaciones en los comentarios!
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