Tratamientos y género: sociolingüística histórica en la América hispana del siglo XVIII
La historia de la lengua suele destacar grandes cambios y fechas clave, pero a menudo olvida los gestos cotidianos que los anticipan. En esta nueva serie de entradas nos centraremos en la sociolingüística histórica: disciplina que, a través de la variación lingüística —especialmente la variable sexo—, nos permite entender cómo y por qué triunfaron ciertas formas de tratamiento en la comunidad criolla hispanoamericana del siglo XVIII. Hoy presentamos el marco conceptual y metodológico de nuestro estudio.
1. ¿Qué es la sociolingüística histórica?
La sociolingüística histórica busca reconstruir la lengua del pasado dentro de su contexto social, apoyándose en datos empíricos sobre cambios en curso, criollización y sustitución lingüística. Según Gimeno, consiste en:
“la reconstrucción de la lengua del pasado dentro del contexto social de una comunidad de habla, a partir de investigaciones empíricas sobre el cambio lingüístico en curso…”
Esta aproximación combina la cuantificación de variantes (nivel de lengua, estilo, estratificación social) con análisis cualitativos de discursos escritos y orales.
2. La variable sexo en el español colonial
Aunque la sociolingüística ha estudiado ampliamente la edad, la clase o la etnia, el sexo ha recibido menos atención fuera del discurso literario o de la fonética. Obras de Silva-Corvalán y López Morales subrayan su relevancia, y estudios recientes apuntan a que factores vinculados al género pueden explicar variaciones como el ensordecimiento del yeísmo rehilado porteño. Sin embargo, faltan análisis morfosintácticos y léxicos en cartas y documentos femeninos del siglo XVIII.
3. La mujer criolla en el siglo XVIII americano
En la América colonial, la mujer fue motor de modas, centro de tertulias y garante de la honra familiar. Lejos de un mero tópico literario, cumplió un papel social activo:
- Fue objeto y agente de debates sobre decencia y costumbres.
- Participó en la correspondencia particular y administrativa, dejando valiosos testimonios de su habla.
- Provenía mayoritariamente de Sevilla y Cádiz, pero también de entornos indígenas; su experiencia al emigrar se describió como “una liberación” (Sánchez Méndez).
4. Metodología: análisis de fórmulas de tratamiento
Para valorar el efecto de la variable sexo en la elección de fórmulas de tratamiento, compararemos:
- Cartas escritas por mujeres a autoridades o familiares peninsulares.
- Correspondencia mixta (hombres y mujeres) dentro del mismo círculo familiar.
- Protocolos notariales en que la destinaria sea femenina.
Extraeremos y clasificaremos las formas de cortesía —“vos”, “vuestra merced”, “doña”, etc.— y las cotejaremos con variables sociales (estatus, lugar de redacción, destinatario) para detectar patrones propios del sexo femenino.
5. Expectativas y anticipaciones
A partir de estudios previos, cabe esperar que el sexo femenino muestre:
- Tendencias al conservadurismo (uso de formas arcaicas).
- Mayor fidelidad a normas de prestigio en contextos formales.
- Posibles innovaciones o adaptaciones en función del interlocutor.
Estos rasgos, sin embargo, mediatizados por la educación, la clase social y la competencia lectoescritora, nos ofrecerán una visión matizada de la variación sociolingüística en el siglo XVIII.
Conclusiones
La sociolingüística histórica, al enfocarse en factores como el sexo, enriquece nuestra comprensión del cambio lingüístico y de la difusión de formas de tratamiento en el español americano. En las próximas entradas aplicaremos este marco a ejemplos concretos de cartas femeninas del siglo XVIII.
Te invito a participar: si dispones de transcripciones o imágenes de cartas coloniales escritas por mujeres, compártelas en los comentarios o envíalas a nuestro correo. ¡Con tu colaboración construiremos un estudio más sólido y diversificado!