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Historia y debate sobre el nombre de nuestra lengua: Castellano o  Español

Introducción

¿Castellano o español? Aunque ambos términos describen la misma lengua, su elección no es baladí: revela lazos históricos, decisiones políticas y matices de identidad cultural. En este artículo repasamos el origen de estos nombres, su recorrido en la documentación oficial y académica, y las razones que te ayudarán a decidir con propiedad cuál utilizar.

1. Del “romance de los castellanos” al “español” neológico

Amado Alonso (1940) documenta cómo, durante la Edad Media y el Bajo Renacimiento, la variedad peninsular se llamaba casi exclusivamente castellano —«el romance de los castellanos»— para distinguirla de las hablas leonesa, aragonesa o gallega. Sin embargo, con la unión de Castilla, León, Navarra y Aragón, y el influjo de las conciencias nacionales europeas, emergió el término español como neologismo que englobaba un alcance extrarregional y cultural más amplio.

2. Alternancias en la documentación oficial
A lo largo de la historia constitucional española, “castellano” y “español” han sido empleados de modo alternante, no siempre alineados con el signo político del momento, sino como reacción a la denominación precedente.

  • Constitución de Cádiz (1812): se habla de “lengua castellana”.
  • Constitución de 1931 (II República): emplea “lengua española”.
  • Constitución de 1978: proclama que
    «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Las demás lenguas españolas [son] también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas.»

3. La preferencia académica: la RAE y Menéndez Pidal

La Real Academia Española ha venido favoreciendo el término español, influida por Miguel de Unamuno y, sobre todo, Ramón Menéndez Pidal. Para Menéndez Pidal, desde los Reyes Católicos (1492) la lengua de la Península, que integró obras de autores incluso portugueses, merecía el nombre de “española” como reflejo de su unidad y amplitud cultural.

4. El nombre en la era global y digital

En la actualidad, organismos internacionales y plataformas digitales se decantan casi unánimemente por “español” para referirse al segundo idioma nativo más hablado del mundo (más de 498 millones de hablantes nativos según el Instituto Cervantes, 2024). No obstante, “castellano” conserva fuerza en regiones de fuerte arraigo histórico y, en América Latina, es la denominación oficial en países como Argentina, Chile o Perú.

Conclusión

El debate entre “castellano” y “español” va más allá del purismo lingüístico: es un reflejo de nuestra historia, nuestra política y nuestra identidad colectiva.

¿Tú con cuál te identificas y por qué? ¡Déjame tu opinión y enriquezcamos juntos esta conversación! 💬

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