Hernán Cortés: las Cartas de relación y la construcción del conquistador escritor
Hoy abordamos una de las figuras más complejas y polémicas del siglo XVI: Hernán Cortés. Pero no vamos a centrarnos solo en sus acciones como conquistador. Hoy vamos a mirar a Cortés como escritor, como narrador de su propia gesta, como un hombre que supo usar la palabra escrita como arma de persuasión, de justificación… y de gloria.
Vamos a descubrir el valor histórico, lingüístico y simbólico de sus Cartas de relación.
1. ¿Qué son las Cartas de relación?
Las Cartas de relación son una serie de cinco escritos que Cortés dirigió al emperador Carlos V entre 1519 y 1526 para informar sobre el proceso de la conquista de México. De estas, solo se conservan la segunda, tercera, cuarta y quinta, ya que la primera se ha perdido.
La más conocida —y la más literaria— es la Segunda Carta de Relación, escrita desde la recién conquistada Tenochtitlan en octubre de 1520, y publicada en Sevilla en 1522.
Estas cartas no fueron simples informes administrativos. Fueron documentos cuidadosamente elaborados con fines múltiples: relatar, justificar, impresionar, pedir recompensas y, sobre todo, construir una imagen heroica del propio Cortés.
2. Cortés, cronista de sí mismo
Hernán Cortés se convierte en protagonista y narrador. Él no delega el relato de sus hazañas: lo redacta directamente, lo embellece, lo organiza con habilidad narrativa. Y por eso muchos lo consideran el primer gran cronista conquistador.
La Segunda Carta describe con detalle:
- Los primeros contactos con pueblos indígenas.
- Las alianzas con los tlaxcaltecas.
- La entrada en Tenochtitlan.
- El encuentro con Moctezuma.
- La arquitectura, organización y riqueza del Imperio mexica.
Cortés se presenta como un hombre valiente, prudente, respetuoso de la Corona y del cristianismo, pero también como estratega y visionario.
3. Un estilo claro y eficaz
El estilo de Cortés es sobrio, directo, ordenado, con un léxico preciso y una sintaxis clara, lejos de los excesos retóricos de otros cronistas. No recurre a adornos inútiles. Su objetivo es convencer, no deslumbrar.
Por eso, sus cartas son consideradas por muchos filólogos como un modelo temprano de prosa castellana moderna, y se estudian por su valor no solo histórico, sino también literario.
Un fragmento célebre es su descripción de Tenochtitlan:
“Esta gran ciudad de Temixtitlán está fundada en una laguna salada, y desde tierra firme hay entradas por calzadas… Tiene muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender.”
Y añade:
“Hay en esta ciudad muchas mezquitas o casas de sus ídolos… Y hay en ellas casas para los sacerdotes y de sus hábitos y ceremonias…”
El tono es casi etnográfico, pero con un trasfondo ideológico: Cortés observa, clasifica, y a la vez insinúa la superioridad cristiana y europea.
4. ¿Crónica, carta o estrategia?
Estas cartas son textos fronterizos. No son ficción, pero tienen elementos narrativos. No son crónica en sentido moderno, pero organizan los hechos con propósito.
Cortés escribe desde el poder, pero también desde la necesidad de legitimar su rebelión. Recordemos que, al salir de Cuba hacia México, lo hizo desobedeciendo al gobernador Diego Velázquez.
Por tanto, las Cartas de relación son también una defensa jurídica: Cortés busca que el emperador Carlos V legitime lo ya hecho y lo nombre gobernador de las nuevas tierras.
Y lo logra. Carlos V no solo lo perdona, sino que le otorga títulos y lo mantiene al frente de la Nueva España durante años.
5. Difusión e impacto
La publicación de la Segunda Carta de Relación en 1522 marcó un hito. Fue leída en las cortes europeas, traducida al latín y al italiano, y dio al público una imagen épica y fascinante de la conquista del México indígena.
En esa época, muchos lectores no sabían aún qué era América. Cortés les ofreció una visión ordenada, admirable y, por supuesto, conveniente para su figura.
Más allá de su propósito, estas cartas son un documento fundacional. Definen el discurso del conquistador triunfante, capaz de actuar y de escribir. Cortés es espada y pluma a la vez.
6. ¿Dónde leerlas hoy?
Las Cartas de relación han sido editadas muchas veces. Te recomiendo:
- Hernán Cortés. Cartas de relación. Ed. Mario Hernández. Madrid: Cátedra, 1985.
- Hernán Cortés. Cartas de relación al emperador Carlos V. Ed. de José Luis Martínez. México: FCE, 1993.
- Edición en línea en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con acceso gratuito al texto completo.
7. ¿Un cronista parcial?
Por supuesto, las cartas de Cortés no son imparciales. Tienen omisiones deliberadas, exageraciones, silencios. Apenas se mencionan las matanzas de indígenas, ni las tensiones internas. Todo está al servicio del relato glorioso.
Pero no por ello dejan de ser una fuente fundamental. Leerlas es asomarse al momento exacto en que se construye el relato de la conquista, desde el centro mismo del poder.
Y eso las hace insustituibles.
Gracias por acompañarme en esta aventura americana. Hoy hemos visto cómo un conquistador se convierte en cronista, cómo una carta puede ser también una estrategia, y cómo la historia empieza a escribirse desde el primer momento.
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