El documento indiano y el Archivo General de Indias
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El documento indiano y el Archivo General de Indias

¿Te gusta documentación histórica pero no sabes cómo empezar a trabajar con ella? ¿Sientes interés o curiosidad por los archivos pero te pierdes en ellos? 

Si eres filólogo y te gustaría trabajar sobre documentación real que te muestre la lengua de una determinada época, no lo dudes: entra en los archivos y descubrirás la apasionante historia del español.

Desde este blog, te ayudo a tomar las decisiones necesarias para que consigas un trabajo riguroso y competente, tanto si eres investigador o estudiante como si lo haces por placer o interés personal. 

Hoy te invito a conocer un poco más la documentación del Archivo General de Indias de Sevilla.

El archivo en casa

El acercamiento directo en el caso del documento indiano es un auténtica satisfacción, tanto por la riqueza de los fondos del Archivo General de Indias (AGI), como por la facilidad de consulta en línea a través de la plataforma PARES.

El Archivo de Indias es una importantísima institución para los estudios americanos, porque en ella se guarda toda la documentacion procedente de América hasta el siglo XIX. Los documentos allí guardados fueron enviado desde el Nuevo Mundo por particulares o personas de la administración indiana. Todo ese ingente material fue recopilado y concentrado en este archivo para facilitar la localización de esa documentación.

Fondo documental del AGI

Como consecuencia de lo anterior, el Archivo General de Indias (AGI) cuenta con un amplio fondo documental que ofrece una impresionante variedad de textos y registros lingüísticos. Desde el rígido formulario administrativo o el arcaizante lenguaje procesal, hasta la expresión más libre del particular con pruritos poéticos, todos los indivisuos que sabían escribir (o contratar los servicios de un escribano) se expresan en algún momento y nos dejan su testimonio. 

 Ese decir, aunque el AGI se crea con una finalidad aministrativa, hoy es una gran tesoro documental que nos proporciona un cúmulo de datos y experiencias preservados hasta hoy y gracias al cual es posible reconstruir y comprender la historia de las relaciones lingüísticas entre España y América; historia que sólo podrá ser escrita tras el necesario y fundamental análisis de unas fuentes documentales que reúnen todos los requisitos exigidos por el análisis filológico más riguroso.

El concepto de procedencia

Entre los fondos de este archivo podemos hacer una primera distinción basada en un criterio de procedencia geográfica:

  • a) documentos expedidos en Indias (organizados por audiencias, órganos de la administración y territorios);
  • b) documentos expedidos en la península ibérica, tanto por la administación como  por particulares).

Los documentos peninsulares no son menos interesantes para la historia del español en América, puesto que sirven de base para observar la lengua de la época en distintas regiones, fundamentalmente en Andalucía, y confrontarla con la variedad que se va desarrollando y asentando en los territorios de ultramar.

Autoría y génesis

En segundo lugar podemos distinguir diferente autoría y génesis:

  • a) documentos públicos u oficiales, expedidos por los órganos de la administración indiana;
  • b) documentos privados remitidos por un particular a otro o a alguna institución por iniciativa propia.

En busca del “documento ideal”

Cada uno de los tipos documentales que encontramos en un archivo puede ofrecer cuestiones diversas de interés filológico, según sus particulares condiciones de autoría, fecha, asunto, etc. Todo documento puede contener importantes datos lingüísticos, pero el que podríamos considerar como “documento ideal” es el que reúna las siguientes condiciones:

  • que sea autógrafo, es decir, escrito todo él por una sola mano de firma reconocida.
  • que tenga fecha tópica y fecha crónica, para su precisa y correcta ubicación en el espacio y el tiempo.
  • que tenga autoría contrastable: es deseable, pero no necesario, conocer su autor y tener la certeza de que está escrito por el firmante, y no solo firmado por él.

Una propuesta de iniciación en el estudio lingüístico de documentos americanos

Una vez elegido el documento —o el conjunto documental— y establecidas sus coordenadas de autor, espacio y tiempo, es momento de iniciar el análisis filológico propiamente dicho.

El análisis filológico puede constar de dos partes que no tienen por qué presentarse separadas:

  • El análisis lingüístico propiamente dicho: el reconocimiento y estudio de los rasgos del texto relacionados con ortografíafonética,  morfología y sintaxis
    léxico (creación léxica y aspectos semánticos).
  • Aspectos comunicativos y pragmaestilísticos que ponen en relación el documento con su serie, tipología textual, estructura discursiva, etc.
  • La valoración sociolingüística y el análisis cultural que ponga en relación las características que se desprenden de análisis lingüístico con los conocimientos socio-culturales que se poseen sobre la época del documento.

Asimismo, el estudio de los aspectos filológicos debe aunar diacronía y sincronía, la antigua dicotomía saussureana.  Es necesario analizar los hechos en su preciso momento histórico y en relación con su historia precedente y posterior, pues es claro para todos que un documento nunca es un hecho aislado en el tiempo.

Y a empezar a disfrutar del estudio. Es difícil no encontrar en ese universo documental y algo que no solo interese, sino que apasione conocer y comprender.

¿Cuál es tu experiencia o qué dificultades tienes en el análisis de la documentación histórica?

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