Diminutivo y superlativo en las cartas americanas del siglo XVI

Hoy hablamos del diminituvo y el superlativo en las cartas americanas del siglo XVI. Ambos rasgos suelen ser fruto del carácter familiar y de la cercanía comunicativa con el remitente.

La mujer como receptora de las cartas

En las cartas privadas la mujer suele ser reclamada por el marido para reunirse con él en América; es por tanto objeto, más que sujeto del acto de comunicación. Los números son elocuentes: en el material del siglo XVI publicado por Enrique Otte, las esposas son las destinatarias de 105 cartas, mientras que no hay ni una sola escrita por la mujer al marido.

Esta proporción desigual no es debida a la cronología o a la situación de la conquista en esas fechas, ya que las cifras son similares en las cartas del XVIII: en esta centuria, frente a 161 cartas del marido a la esposa, sólo aparece una de una mujer pidiéndole a su marido que vuelva a las Indias.

El uso de diminutivos

Aunque es un estereotipo sociolingüístico del habla de las mujeres, los diminutivos no son especialmente frecuentes en las cartas escritas por ellas. Forman parte del lenguaje de la intimidad y oral porque se utilizan en palabras referidas al ámbito familiar (hijuelos, «esa pobrecita de vuestra hermana», «un abracijo«) o a los objetos que se envían:

envialles algunas cositas (c.178)

una hamaca chiquita (…) y dos papagayos chiquitos y una cajita (c.277)

diminutivo y superlativo cartasEl diminutivo en los nombres propios

En la onomástica destaca el uso del sufijo diminutivo -ico/-a con valor afectivo referido principalmente a los hijos, a la mujer o a personas próximas al ámbito familiar: Anica, Luisico, Catalinica, Juanico, Inesica, etc.

Con el mismo valor le sigue -ito/-a, que es más frecuente que -illo/-a (Blasillo, Juanilla). Este sufijo aparece generalmente añadido al nombre de pila aunque en un caso lo encontramos incorporado al apellido: Juan Tello envía su cariño a su hija Tellita (c.244).

El superlativo en las cartas

Entre los procedimientos de sufijación encontramos también la expresión de superlativo con –ísimo («muchísimo contento», «grandísimo consuelo», c.140). Junto a esta forma, con frecuencia se expresa la ponderación mediante otros procedimientos más propios de la oralidad y la espontaneidad del hablante:

la cosa más honrada de mujer (c.270)

la cosa más linda y hermosa que se ha visto en Indias» (c.270)

a la señora mi abuela, cosa que yo tanto quería y a quien yo tanto debía (c.33)

Emociona ver cómo la lengua de las cartas transmite la necesidad del afecto, la expresión de la afectividad y los sentimientos del emigrante en Indias.

 

Eva Bravo, Catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla. Investigo sobre Español de America, la historia de la lengua española y las variedades del español. ¡Aquí hablamos en español y sobre el español!

Eva Bravo

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