Pedro Mártir de Anglería y las primeras noticias de las Indias
https://archive.org/details/525-pedro-martir-de-angleriaVamos a detenernos en una figura singular, un hombre que nunca pisó América y, sin embargo, fue uno de los primeros en dar a Europa la noticia de ese mundo recién descubierto. Hablaremos de Pedro Mártir de Anglería, un humanista italiano al servicio de la Corona de Castilla, que escribió las famosas Décadas del Nuevo Mundo.
¿Por qué es tan importante este cronista? ¿Qué significa que escribiera desde lejos, sin haber visto la tierra que narraba? Y sobre todo: ¿qué papel jugó su obra en la difusión de la imagen temprana de América?
1. Biografía y contexto histórico
Pedro Mártir nació en Arona, en la región italiana de Lombardía, en 1457. Como muchos humanistas de su tiempo, se formó en la tradición clásica, con lecturas de Cicerón, Tito Livio o Plinio. Su vocación le llevó pronto a la corte de los Reyes Católicos, donde encontró un espacio privilegiado para servir como diplomático, consejero y maestro de príncipes.
En ese ambiente cortesano se convirtió en una figura influyente, con acceso directo a los círculos de poder. Nunca viajó a América, pero sí conversó con los marinos, exploradores y conquistadores que regresaban. Tenía, además, una curiosidad insaciable y una pluma ágil que le permitió recoger esas noticias en cartas y en su gran obra: las Décadas del Nuevo Mundo.
2. La obra: Décadas del Nuevo Mundo
Las Décadas están escritas en latín, la lengua de prestigio intelectual de la época, lo que facilitó su circulación por toda Europa. Cada “década” reúne diez capítulos, siguiendo el modelo de Tito Livio en su Historia de Roma. En ellas, Pedro Mártir describe los viajes de Cristóbal Colón, las primeras expediciones a las Antillas, la llegada a tierra firme, la conquista de territorios como Darién o las exploraciones hacia el norte y el sur.
Lo más significativo es que Pedro Mártir transforma la noticia en relato histórico, con una intención de permanencia. No se trata de simples cartas privadas, sino de una construcción que buscaba dar forma a la “historia universal” de su tiempo.
3. Algunos ejemplos de su obra
En este fragmento de la Primera Década, Pedro Mártir habla del descubrimiento:
“Ha salido a la luz algo más grande que los sueños de los antiguos, pues se ha hallado un nuevo mundo bajo el sol, poblado de innumerables gentes y animales nunca vistos. El océano, hasta ahora callado, ha abierto sus secretos.”
Este pasaje muestra cómo el cronista recurre al asombro, al lenguaje casi mítico, para presentar la novedad americana como un acontecimiento universal. Notemos cómo contrapone “el silencio del océano” con la revelación súbita de un mundo lleno de vida.
Otro fragmento, de la Tercera Década, describe a los habitantes de las Antillas:
“Viven desnudos, sin oro ni plata, y se contentan con lo que les da la naturaleza. Su vida es simple, sus costumbres puras, su ignorancia de los vicios los hace dichosos.”
Aquí vemos la construcción del mito del “buen salvaje”, que tanto influiría en la literatura europea posterior.
4. Valoración crítica
El mérito de Pedro Mártir es doble. Por un lado, fue el primer europeo en dar a conocer de manera sistemática la existencia de un Nuevo Mundo. Sus Décadas circularon en latín desde muy pronto y fueron traducidas a diversas lenguas. Por otro, supo integrar la novedad en el marco de la historiografía humanista, presentando a América como parte de la historia universal.
Pero también debemos señalar las limitaciones: Pedro Mártir nunca vio lo que describía. Sus noticias dependían de lo que otros contaban. Por eso, su obra está llena de idealizaciones, de exageraciones y de omisiones. Sin embargo, esa misma distancia le permitió dar una visión más “global”, menos localista que la de otros cronistas.
5. Comparaciones y legado
Si comparamos a Pedro Mártir con Fernández de Oviedo, vemos un contraste evidente. Oviedo describe lo que observa con minuciosidad, a veces casi obsesiva. Pedro Mártir, en cambio, ofrece un relato más elegante, más literario, que buscaba impresionar a los lectores cultos de Europa.
Su obra fue clave para la primera imagen de América en el Viejo Continente. A través de sus páginas, miles de europeos conocieron la noticia de un mundo nuevo, lleno de promesas y de enigmas.
Hoy, más de quinientos años después, podemos preguntarnos: ¿cómo habría cambiado la percepción de América si el primer relato difundido por toda Europa no hubiera sido el de Pedro Mártir, sino el de un viajero directo, un testigo ocular?
Quizá el destino cultural del continente habría tenido otro rumbo. Y sin embargo, gracias a él, América comenzó siendo, ante todo, un relato contado con palabras.