El Inca Garcilaso: memoria mestiza y lengua imperial
Vamos a hablar de una figura singular. No fue conquistador, ni fraile, ni funcionario real. Fue hijo de dos mundos: del mundo indígena andino y del mundo hispano del siglo XVI. Su voz es puente, es memoria, es cultura. Hoy hablamos del Inca Garcilaso de la Vega y su obra más emblemática: Comentarios reales de los incas.
Una obra escrita en español, desde el exilio, con mirada nostálgica y voluntad de justicia. Un texto que nos invita a pensar no solo en lo que se cuenta, sino en quién lo cuenta y desde dónde.
1. ¿Quién fue el Inca Garcilaso?
Su nombre completo era Gómez Suárez de Figueroa, pero él adoptó el nombre literario de Inca Garcilaso de la Vega. Nació en el Cuzco, Perú, en 1539. Era hijo de un conquistador español, Sebastián Garcilaso de la Vega, y de una noble indígena, Isabel Chimpu Ocllo, descendiente directa de los incas.
Desde niño fue bilingüe en quechua y castellano, y creció entre los relatos de los antiguos incas y los relatos de la conquista. En 1560, a los 21 años, viajó a España, donde vivió hasta su muerte en 1616. Allí se convirtió en escritor y cronista de su pueblo, de su historia, de su identidad mestiza.
2. ¿Qué son los Comentarios reales?
Publicado en Lisboa en 1609, Comentarios reales de los incas es una obra histórica, literaria, política y autobiográfica. Su título completo es:
Primera parte de los Comentarios reales que tratan del origen de los Incas, reyes que fueron del Perú, de su idolatría, leyes y gobierno…
La segunda parte, Historia general del Perú, apareció póstumamente en 1617.
En esta obra, el Inca Garcilaso reivindica la civilización incaica, refuta las versiones negativas de algunos cronistas españoles y ofrece una visión equilibrada, desde dentro y desde fuera, desde el recuerdo y desde el análisis.
3. Una voz mestiza, una escritura integradora
El gran valor de esta obra no está solo en su contenido, sino en su posición discursiva: el Inca Garcilaso escribe desde la frontera cultural. Es hijo de dos tradiciones, y por eso puede traducir, explicar, conectar.
Sus textos oscilan entre:
- La narración mítica y cosmogónica (el origen de los incas, Manco Cápac y Mama Ocllo).
- La descripción de instituciones y costumbres andinas.
- La crítica a los abusos coloniales.
- La defensa de la racionalidad y organización del imperio incaico.
Y todo lo hace en un castellano cuidado, elegante, con ecos de los grandes historiadores latinos y con una voluntad de legitimación cultural.
4. El español del Inca: una herramienta y un reto
Aunque nacido en América, el Inca Garcilaso escribió siempre en español. No solo porque vivía en España, sino porque entendía que era el idioma de la historia escrita, de la permanencia.
Pero lo hizo incorporando palabras quechuas, expresiones indígenas, explicaciones culturales. Tradujo no solo palabras, sino mundos. Y por eso, su prosa es un ejemplo temprano de español mestizo, no por gramática, sino por mirada. Decía:
“Pondré primero la historia de las cosas de mi patria, porque me parece que será tomar la obra por el principio.”
Y lo hizo con amor, con fidelidad y con orgullo.
5. Una obra crítica, pero no subversiva
El Inca Garcilaso no fue un rebelde. No cuestionó el dominio español, ni llamó a la rebelión. Pero sí desmontó muchos prejuicios. Mostró que los incas eran sabios, organizados, justos. Que su religión tenía un orden, que su lengua —el quechua— era rica y sutil.
Y denunció —aunque con prudencia— los abusos de algunos encomenderos, las injusticias, el olvido.
Así construyó una memoria digna del Perú prehispánico, algo inédito hasta entonces.
6. ¿Dónde leerlo hoy?
Los Comentarios reales han sido editados muchas veces. Puedes consultarlos en:
- Inca Garcilaso de la Vega. Comentarios reales de los incas. Ed. Aurelio Miró Quesada. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1976.
- Edición crítica de Carmen Bernand, en Madrid: Cátedra, 2009.
- Disponible también en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en edición completa y gratuita.
7. Un clásico americano
El Inca Garcilaso es considerado el primer gran escritor mestizo de América. Su obra no es solo una crónica: es una afirmación de identidad, una recuperación del pasado, una llamada al diálogo entre culturas.
Fue leído por cronistas posteriores, citado por historiadores, y reconocido —ya en el siglo XX— como un precursor del pensamiento latinoamericano.
Leer al Inca Garcilaso es escuchar una voz mestiza, sabia y serena, que sigue hablándonos al oído cuatro siglos después.