¿Es hora de escribir como hablamos? Debates y propuestas de reforma ortográfica en español
Introducción
La tradición de buscar una ortografía más ajustada a la pronunciación arranca en la Edad Media con Alfonso X y llega hasta las discusiones digitales de hoy. Con defensores como Nebrija en el XVI y Correas en el XVII, y proyectos institucionales desde el XVIII, la pregunta persiste: ¿sería posible y deseable un sistema que refleje estrictamente nuestra manera de hablar?
1. Raíces fonéticas: Alfonso X y el principio de Quintiliano
Desde el siglo XIII el objetivo fue la correspondencia unívoca sonido–letra. Inspirados en las teorías de Quintiliano, los gramáticos medievales impulsaron un alfabeto fonético que evitara ambigüedades. Esta idea vertebró todos los debates posteriores sobre ortografía.
2. Nebrija y el ideal del “escribo como pronuncio”
En 1517, Antonio de Nebrija proclamó:
«…assí tenemos de escrivir como pronunciamos…»
Su propuesta de asignar un signo a cada fonema —un alfabeto fonético— fue pionera, aunque chocó con la tradición latinizante y la falta de consenso en un entorno aún humanista.
3. Correas y la reforma radical de 1630
Gonzalo Correas presentó un sistema de 25 letras:
- Sustituir y por
- Escribir en lugar de
- Emplear para el sonido de la antigua y suprimir la
- Simplificar grupos latinos (dotor, dino)
Aunque nunca adoptado, su Ortografía kastellana nueva i perfeta marcó el extremo del reformismo fonético.
4. La RAE y las reformas graduadas
Desde su fundación (1713), la Real Academia de la Lengua Española optó por cambios pequeños y graduales, equilibrando el fonetismo y la tradición etimológica. Tras el congelamiento de 1815, solo en el siglo XX la Concordancia Ortográfica de 2010 (firmada por 22 academias) introdujo ajustes moderados (p. ej., supresión de la tilde de ciertas palabras compuestas, modificación en guionación).
5. Voces americanas y propuestas del siglo XX
- Academia Cubana (1960) y la Filipina (1964): sugerencias de simplificación fonética.
- Idiomas digitales: en SMS y redes se extienden abreviaciones (q, k, x) que imitan el fonetismo, pero sin proyecto normativo oficial.
6. Ventajas y retos del “escribo como hablo”
- Pros:
- Facilita el aprendizaje y reduce la tasa de errores ortográficos.
- Aumenta la transparencia lectora, especialmente en alfabetización inicial y contextos multilingües.
- Contras:
- Fragmenta la norma: cada variedad dialectal tendría su propia ortografía.
- Pérdida de etimología y conexiones históricas.
- Dificulta la interoperabilidad internacional en publicaciones, base de datos y documentación legal.
Conclusión
La ortografía fonética promete simplicidad, pero confronta la unidad y la tradición. En la era de la IA, donde los asistentes de voz y el reconocimiento de texto avanzan rápido, quizá encontremos soluciones híbridas.
¿Crees que el español debe avanzar hacia una ortografía “escribo como hablo” o defender la forma actual? ¡Deja tu opinión y ejemplos de tu variedad dialectal! ✍️