octubre 20, 2015

#WhyIWrite


Hoy se celebra en Estados Unidos el día nacional de la escritura (#WhyIWrite). Es buen momento para reflexionar sobre este tema especialmente aquellos que estamos ligados por profesión y vocación a la escritura.

¿Por qué escribimos?

¿Por qué escribimos? Es esta una pregunta que actualmente nos hacemos muchos docentes, envueltos como estamos en una tendencia didáctico-activista que lleva a la acción y deja poco espacio a la reflexión. Hacer actividades, talleres, secuencias de ejercicios, consultar en la red, crear en la plataforma virtual, etc. constituye el día a día de muchos profesores. Pero, ¿dónde queda la escritura?

Cada cierto tiempo leemos noticias sobre lo poco que leen los españoles, encuestas sobre cuántos seres raros han leído el Quijote y cosas así, pero a pocos parece preocuparles que la gente no escriba. Sólo surge este tema cuando de vez en cuando llega la ola de preocupación sobre las grafías y expresiones en los mensajes de telefonía y el vaticinio agorero de cómo afectará al lenguaje.

La escritura creativa

Why I WriteSin embargo, lo grave es que llevamos ya generaciones de alumnos que no escriben más que en los exámenes (caso que no sean de tipo test o actividades), y por lo tanto han sido privados de una fantástica herramienta para la reflexión, la madurez y la creatividad.

Personas que no saben interiorizar y formalizar lo que aprenden, que con dificultad pueden construir un párrafo de más de tres líneas y que se definen como «yo no sé expresarme», y llevan razón, porque simplemente no han adquirido esa destreza.

Y estoy hablando de carreras de humanidades, donde es excepcional el alumno que escriba bien en las pruebas y no digamos, que escriba por su cuenta por placer y disfrute de la escritura. Prueba de ello es que los TFG y TFM (trabajos fin de grado / máster) son un drama para los alumnos y una desesperación para los directores, que pasan más tiempo corrigiendo la escritura que la propia investigación.

Cómo aprendí a escribir

Ha llegado el párrafo de definir a los culpables, pero creo que todos sabemos qué o quiénes son. Sólo quiero recordar con inmenso agradecimiento a mis profesores de primaria en el Colegio Nacional «Queipo de Llano» (hoy Colegio Público «Arias Montano«) de Sevilla por su buen hacer profesional: las redacciones (diarias o casi diarias), sus correcciones minuciosas, las lecturas en clase -en voz alta-, las lecturas de clásicos de la literatura, las actividades espontáneas de teatro,.. sin otras herramientas que lápiz y papel. ¡Eso sí que era aprendizaje en acción! Despertaron en mí un placer por la lectura y un desarrollo de la imaginación y de la creatividad que creo imprescindible para un desarrollo pleno de la infancia.

Y antes del cole, durante y siempre, a mi padre, por su iniciación a la lectura de la literatura española y su mantra «¿no estás haciendo nada? ¡lee o escribe!» No hay mejor solución para esas edades de la vida en la que las horas son interminables. La biblioteca familiar y los cuadernos fueron todo un universo de expectativas.

Escribir como  libertad

No creo que tengamos que pretender ser todos éxitos de venta y autores de moda. Escribir es formalizar el pensamiento, reflexionar, comunicar y crear, además del desarrollo de un montón de virtudes de psicomotricidad que mis colegas expertos podrán decir mejor que yo.

Pero sobre todo, el acto de escritura me define y trasciende, tanto si escribo un blog como un sesudo tratado de filosofía (si es que se escribe aún eso). Y, lo mejor: te diviertes poniendo en sintonía tu mano y tu mente y dejando que fluya a través de ella la emoción de crear.

¿Qué es para ti escribir? ¿Te unes a #WhyIWrite?

 

Eva Bravo, Catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla. Investigo sobre Español de America, la historia de la lengua española y las variedades del español. ¡Aquí hablamos en español y sobre el español!

Eva Bravo

  • ¿Yo? ¿Qué por qué escribo? Hace varios años habría dado una respuesta elaborada pero ahora, tras varios millones de palabras esparcidas a los cuatro vientos, creo que el motivo es… ¡Porque me divierte! Y como esa escritura -parte de ella convertida en palabra sonora- genera un buen número de respuestas, el placer se multiplica.

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