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Tres interpretaciones de la naturaleza americana en Cristóbal Colón

por Eva Bravo

18 noviembre, 2014
noviembre 18, 2014

Una de las peculiaridades del descubrimiento americano es la extrañeza, como constante en las primeras descripciones del Caribe y, especialmente, en las del Diario de Cristobal Colón.

Hernando Colón afirma las tres causas por las que su padre pudo descubrir América: “fundamentos naturales, la autoridad de los escritores y los indicios de los navegantes”.

Aunque el almirante inicia su periplo asumiendo un conocimiento previo y aplicando una gran dosis de determinación, los textos parecen revelar una discordancia entre lo esperado por Colón y la realidad con la que se encuentra.

La interpretación de la realidad americana

El oro y las especias eran el señuelo para la propaganda y el objetivo encontrar al Gran Khan, siguiendo la estela de Marco Polo, para abrir nuevas fronteras de comercio y navegación. La realidad con la que se enfrenta es otra: ni oro ni Gran Khan.

“La interpretación de los signos de la naturaleza que practicaba Colón está determinada por el resultado al que tiene que llegar”, afirmaba T. Todorov, aunque el interés comercial no le impide vivir el asombro y la asimilación rápida de los hechos.

Colón maniobra rápidamente y sabe ponerse en la situación del hombre que conoce de antemano lo que va a encontrar; por eso interpreta lo novedoso y discordante como identificación de la voluntad divina y el providencialismo. Mediante esta interpretación, los signos confirman las creencias y esperanzas; son indicaciones divina que respaldan la acción de descubrimiento.

tres interpretaciones

«Esto es harto y eterno Dios nuestro Señor, el qual da a todos aquellos que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles. Y ésta señaladamente fue la una, porque haunque destas tierras aian fallado o escripto todo va por coniectura sin allegar de uista, saluo comprendiendo, a tanto que los oyentes, los más, escuchauan e iuzgauan más por fabla que por poca c[osa] dello.

Así que, pues nuestro Redemtor dio esta victoria a nuestros illustrísimos Rey e Reyna e a sus reynos famosos de tan alta cosa, adonde toda la christiandad deue tomar alegría y fazer grandes fiestas, y dar gracias solemnes a la Sancta Trinidad con muchas oraciones solemnes, por el tanto enxalçamiento que haurán en tornándose tantos pueblos a nuestra sancta fe, y después por los bienes temporales que no solamente a la España, mas todos los christianos ternán aquí refrigerio y ganancia. Esto según el fecho así em breue.»

La naturaleza americana en el texto de Colón

Aun en medio de esta situación, Colón encuentra tiempo para el asombro y la descripción. A cada paso del Diario cuenta la bondad de la tierra y sus habitantes, en la que siempre ve promesas de encontrar lo deseado:

“Vióse muy luego que esta isla era de mayor excelencia y calidad que las otras ya nombradas, tanto por la belleza de los collados y de los montes, como por la variedad de los árboles, por sus campiñas y por la grandeza y longitud de sus costas y playas. A fin de tener información y noticias de sus moradores, fue a echar las áncoras a un caudaloso río, donde los árboles eran muy espesos y muy altos, adornados de flores y frutos diversos de los nuestros, en los que había una gran cantidad de pájaros, y por allí amenidad increíble; porque se veía la hierba alta y muy diferente de las nuestras; y aunque allí había verdolagas, bledos y otras semejantes, por su diversidad no las conocían”.

Pero hay que volver, hay que encontrar argumentos para presentar ante los Reyes Católicos y conseguir medios para regresar en un segundo viaje que colme sus esperanzas mercantiles. Colón es un hombre de empresa, un comerciante que quiere argumentar de forma convincente la necesidad de volver a una tierra en la que no encuentra nada de valor y cuya mejor baza es apelar a la responsabilidad mesiánica de los monarcas y a la confianza en su palabra (“y otras muchas cosas hallaré…”).

«En conclusión, a fablar desto solamente que se ha fecho este viage que fue así de corida, que pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro quanto ouieren menester con muy poquita ayuda que sus altezas me darán agora, especiaría y algodón quanto Sus Altezas mandaran cargar, y almástica quanta mandaran cargar; e de la qual fasta oy no se ha fallado saluo en Grecia en la isla de Xío, y el señorío la uende como quiere, y ligunáloe quanto mandaran cargar, y esclauos quantos mandaran cargar, e serán de los ydólatres. Y creo hauer fallado ruybaruo y canela, e otras mil cosas de sustancia fallaré…»

En resumen, los textos colombinos manifiestan actitudes del navegante que generan tres interpretaciones de la naturaleza americana: admiración, pragmatismo (utilidad), interpretación finalista (mesiánica). Entre ellos se mueve Colón integrando las tres actitudes como propias y sin solución de continuidad. Solo ello da sentido a la que es la empresa de su vida.Tres interpretaciones de la naturaleza americana en Cristóbal Colón

Bibliografía citada:

  • La Carta de Colón anunciando el descubrimiento [1493], ed. de Madrid, 1956.
  • Colón, Hernando, Historia del Almirante, Madrid: Historia 16.
  • Todorov, Tzvetan (1987) La conquista de América. El problema del otro, Madrid: Siglo XXI.


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