A veces asumimos las situaciones sin plantearnos el porqué. En la investigación, es una cuestión básica, así que hoy nos planteamos una ambiciosa pregunta: ¿por qué en América se habla español?

La situación lingüística en el siglo XVI

En una situación lingüística de tanto empuje y vitalidad como el que caracteriza la primera mitad del siglo XVI y con el afán de unidad nacional presidiendo muchas de las decisiones, es lógico que la Corona no hubiera dudado en imponer, por fuerza o de grado, la lengua española en América.

Los primeros veinte años del descubrimiento fueron algo confusos: ¿qué tierra es, cuál es su extensión, quién habita ese territorio, …? Pero, cuando se va dibujando América y conociendo la magnitud del descubrimiento, se hace necesario un nuevo planteamiento: hay que determinar las directrices que van a conformar la sociedad criolla. Se plantean entonces temas más delicados de gobierno y de conciencia.

El estatus de los territorios americanos

De otra parte, los territorios descubiertos no fueron considerados colonias, sino parte del territorio nacional, con el mismo rango que cualquier otra provincia peninsular; es decir, el conquistador español iba al Nuevo Mundo a asentarse, a establecer allí su vida y su familia y a mejorar su posición social mediante el esfuerzo del descubrimiento.

América hacía real la posibilidad de saltar las barreras que la estratificación social imponía en el viejo mundo. Lo espontáneo y natural a la llegada de estos individuos era usar su lengua, el español.

El español de América, hoy

El fruto esencial de este proceso de expansión lingüística  llevado a cabo tras el descubrimiento de América es que hoy se habla español. Aunque su aprendizaje no se haya producido al cien por cien, es sin duda la lengua en la que se ha constituido la sociedad y, concretamente, la sociedad urbana.

El español es la lengua prestigiosa que cohesiona las zonas urbanas a las que llegan hablantes de distintas lenguas indígenas. No tiene ambientes sociales «vetados», más allá de aquéllos ámbitos donde el uso monolingüe de una lengua autóctona impida la intercomprensión; en contrapartida, las lenguas aborígenes no se usan en ciertos ambientes o trabajos.

Sería impensable, por ejemplo, que un profesional de la banca descuelgue el teléfono y hable en lengua indígena, excepto –y excepcionalmente- si conoce al cliente que hay al otro lado de la línea, mientras que sí lo hará con total naturalidad y aceptación en español.

En conclusión, la pervivencia y uso actual de las lenguas indígenas no lesiona la funcionalidad del castellano y éste presta un servicio como lengua de intrercomunicación.

 

Eva Bravo, Catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla. Investigo sobre Español de America, la historia de la lengua española y las variedades del español. ¡Aquí hablamos en español y sobre el español!

Eva Bravo

    • Querido lector: No sé si entiendo bien y si es una pregunta. En el Renacimiento existía la idea de que la lengua debía extenderse junto a cualquier proceso de conquista o de anexión de territorios. Suele sintetizarse en la expresión «la lengua compañera del imperio», del italiano Lorenzo Valla. Quizás pueda interesarle un capítulo sobre el tema en el podcast «El español de América». Saludos cordiales y gracias por leer el blog.

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