Conceptos básicos

Los frutos de la política lingüística en América

por Eva Bravo

3 septiembre, 2015
septiembre 3, 2015

Con una situación lingüística de tanto empuje y vitalidad y con ese afán de unidad que hemos comentado en entradas anteriores, es lógico que la Corona española no hubiera dudado en imponer, por fuerza o de grado, su lengua en América.

Sin embargo, no hubo una imposición decidida ya que de una parte, los conquistadores y pobladores se enfrentan a un situación completa y, de otra, no todos los protagonistas de la conquista tenían la misma meta.

Los primeros veinte años del descubrimiento fueron confusos, pero cuando se va dibujando América y conociendo la magnitud del descubrimiento, se hace necesario un nuevo planteamiento.

No se trata, como en la península, de extender el castellano sobre el árabe, sino que se plantean aquí temas más delicados de gobierno y de conciencia. Es éste unos de tantos asuntos en la historia de España en que el hecho histórico y sus repercusiones sociales, no puede ser comprendido sin tener en cuenta el factor religioso.

Política lingüística y evangelización

La principal justificación para la conquista de territorios era la expansión de la fe católica.

Así lo había expresado el Papa en repetidos documentos, en los que encomendaba el descubrimiento de los nuevos territorios a España y Portugal estableciendo una línea de demarcación (bula Inter caetera, 1493).

En la mentalidad de la época y para la conciencia de los reyes españoles -los Reyes Católicos primero y luego sus sucesores Carlos I y Felipe II- no era éste un detalle sin importancia. Se trataba de conquistar y conocer las riquezas y las posibilidades comerciales de las nuevas tierras, pero también de atraer a la religión a tantas almas.

Diferencias de planteamiento entre España y Portugal

arte lengua mexicana

En este sentido, Portugal tiene un planteamiento estrictamente comercial y por lo tanto radicalmente distinto del de los monarcas españoles.

Si ambas monarquías hubieran compartido este interés exclusivamente mercantil, posiblemente no se hubieran asentado tantos pobladores en la América hispana y la corona española hubiera optado por un sistema menos comprometido, como establecer factorías y puertos donde hacer el intercambio, sin implicación humana en la empresa. Pero la conciencia religiosa hizo que desde los primeros momentos enviara a las Indias Occidentales numerosos individuos miembros de diferentes órdenes religiosas, con la tarea de evangelizar (Borges 1960).

De otra parte, los territorios descubiertos nunca fueron considerados colonias, sino parte d el territorio español, con el mismo rango que cualquier otra provincia peninsular; es decir, el conquistador español iba al Nuevo Mundo a asentarse, a establecer allí su vida y su familia y a mejorar su posición social mediante el esfuerzo del descubrimiento. Era la posibilidad de saltar las barreras que la estratificación de la nobleza imponía en el viejo mundo.

La mentalidad lingüística del conquistador y del religioso

Lo espontáneo y natural a la llegada de estos individuos era usar su lengua, sobre todo por la tremenda diversidad lingüística que ofrecían estos territorios y así se hizo en los primeros momentos de asentamiento en el Caribe.

Pero enseguida la opinión de los misioneros fue terminante: había que acercarse al indio en su lengua. Es decir, la Corona española debía favorecer que se mantuvieran y aprendieran las lenguas indígenas para ganar el afecto de los naturales y su sincera conversión a la fe católica (Ricard 1947).

Era esto algo más fácil de decir que de llevar a la práctica, ya que estas lenguas eran muchas y muy diferentes entre sí, la mayoría no tenía alfabeto y ni otro sistema de escritura y, desde luego, no había gramáticas para aprenderlas.

El aprendizaje de las lenguas nativas

Los misioneros usaron el procedimiento de inmersión en la vida indígena para aprender las lenguas autóctonas, convirtiéndose en asombrosos políglotas y preocupándose de conocer y poner por escrito las costumbres y todo el universo cultural indígena.

Fruto de este empeño es una cantidad ingente de gramáticas, vocabularios, historias de los naturales, etc., pero también de traducción de libros religiosos (vidas de santos, confesionarios, homilías, etc.) que hicieran posible a otros sacerdotes aprender dichas lenguas a su llegada a América y dedicarse con rapidez a la predicación.

politica linguistica

La política lingüística llevada a cabo en la América española está estrechamente unida a la evangelización.

Bajo este filtro, desde fecha muy temprana se levantaron opiniones a favor de la castellanización del indio y otras a favor de las lenguas autóctonas. Había buenas razones para defender ambas opiniones, pero también para argumentar en contra de una y otra. Justo es decir que tanto la Corona como la Iglesia dudaron en sus decisiones (Castañeda Delgado 1990).

Las cátedras de lenguas indígenas

En 1580, Felipe II establece las cátedras de lenguas generales indígenas, que garantizan el conocimiento por lo menos de las lenguas mayoritariamente conocidas por los naturales. Estos idiomas correspondían a los grandes imperios extendidos antes de la llegada de los españoles como el náhuatl en México, el quechua en Perú, el chibcha en Colombia o el guaraní en Paraguay.

Como consecuencia, estas lenguas indígenas se extienden y aumentan en número de hablantes tras la llegada de los españoles.

La importancia de la imprenta

Un aliada vital en esta empresa fue la imprenta: en México la funda el obispo fray Juan de Zumárraga en 1539 (quizás en 1535) y el primer impreso que se conserva es precisamente una Breve y más enjundiosa Doctrina Christiana en lengua mexicana y castellana. En Perú se establece en 1583 y el primer impreso limeño fue una doctrina trilingüe en español, quechua y aimara.

Referencias:

  • Borges, Pedro. Métodos misionales en la cristianización de América. Siglo XVI. Madrid: CSIC, 1960.
  • Castañeda Delgado, Paulino. «La Iglesia y la Corona ante la nueva realidad lingüística en Indias». I Simposio de Filología Iberoamericana. Zaragoza: Pórtico, 1990: 29-41.
  • Ricard, Robert. La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-24 a 1572. México: Jus Polis, 1947.


Tags

Lenguas indígenas, Lingüística misionera, Política lingüística


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